Mis dedos se mojan en los mares que emanan de tu cuerpo y los dulces olores a orgasmos invaden nuestra alcoba.

Los sonidos, ya no tienen espacio entre cuatro paredes y se esparcen eufóricos en las avenidas, mientras tus piernas, como alas de ángel intentan rodear mi brazo, para evadir la agradable tortura, que morbosa se nutre de tus convulsiones.

Desde la sombra deseosa de mis muslos, se erige ávido de interiores el deseo y caigo rendido a tu abrazo, me fundo en ti, comenzando la dansa desenfrenada del amor. Arden las sabanas, se vaporizan las almohadas y el mundo desaparece por completo.

Una cascada de cálidos gemidos nos arropa, y un mar de satisfacción nos une a ambos, en la expresión final de nuestro sexo. Formando un nudo indescifrable entre tus lágrimas y ese gesto de mi cara que tanto te gusta.

Desde nuestra alcoba...... Te amo.