Como furia de mar te has desatado

En la brisa marina de mis sienes

En la delgada aurora que contiene

Los reclamos de amor a gritos dados

 

Los reclamos de amor que el viejo puente

De la angustiosa rivera a extrañado

A la luz de la luna, desarmado

Ante el frágil beso aquí en mi frente

 

Ante el etéreo beso entonces dado

mi piel, la palabra de amor, mis sienes

mis brazos, solitarios y mis bienes

contra el llanto sempiterno he cerrado

 

Con orgullo de poeta que sostiene

en la diestra prístino pergamino

con el cual nuestro amor a pronunciado

valerosa palabra que mantiene

 

¡Estoy, heme aquí, Diosa litigante!

Abogada de Eros emancipada

vez, hoy cuelga sobre mí la espada

de afilada hoja y mango de diamantes

 

 

Tan pueril he ilegitimo como antes

De tus ojos sojuzgado, adorada,

Con el alma del filo sujetada

En la amargura de un amor distante

 

Como único consuelo, esta mi almohada

y este impávido, eterno y delirante

poema de amor, perpetuo, vacilante

Que decreta mi maestro en sus palabras

 

"Amor en fin, que todo diga y cante,

amor que encante y deje sorprendida

a la serpiente de ojos de diamante

que esta enroscada al árbol de la vida"

 

"Ámame así, fatal, cosmopolita,

universal, inmensa, única, sola

y todas; Misteriosa y erudita;

ámame mar y nube, espuma y ola"

 

O como el ángel que irrumpió en la cripta

Clamando por el alma de su amado

Con sus alas en llanto, derribado

Por la carta de amor en sangre escrita

 

Ámame loco, poeta, santo, escriba,

soldado, cuasimodo, ámame amante,

gallardo, enhiesto, caballero errante,

subyugado a tu risa, no a mi vida

 

Ámame inquieto, fresco, delirado,

incapaz de la mínima diatriba,

como fuente de amor, en verso, arribas,

como furia de mar te has desatado