Entre el sol  de la mañana,  de este frío invierno de enero.

Se  avivaron las sonrisas, se tocaron  las nostalgias.

De tiempos  ya pasados  de sueños  no nacidos.

 

 

 

Entre el humo del café  y  esa voz  con acento que me recuerda a Fidel.

Mucha plática  y algunos silencios  por que temes  preguntar.

Yo temo responder.

 

 

 

Ya son algunos  ayeres.  Unos muy dulces como miel.

Otros tan amargos como hiel.

Pero algo  siempre nos tiene  en el mismo lugar.

 

 

 

La distancia  y lo frío de un ordenador.

Es lo que nos separa  de un secuestro de almas

Y  De otra historia sin cumplir.