Noches de luna, murmullos nocturnos que acurrucan mis sueños.

Luces de plata que bañan mi cuerpo. Tan desnudo como mi alma.

Que sueña con columnas tan altas, que tocan las puertas del mismísimo olimpo.

 

 

Buscando palabras versadas con los dioses.

Aquellos que con un rallo expresan su furia.

Con un Pegaso surcan los cielos.

Y con su canto seducen al hombre.

 

 

Son mis sueños ventanas al infinito.

Lejos del sufrimiento, engaños y  quimeras.

Noches que se me antojan eternas.

 

 

Para escuchar el corazón del poeta.

La voz del trovador.

O los sueños del pacifista.

 

 

Son mis ojos ventanas al alma.

Son mis labios tan dulces como la vida.

Pero es mi corazón donde guardo tu nombre.

 

 

(ES MI CUERPO, QUE HOY DESCANSA TAN DESNUDO COMO MI ALMA).