Hoy camino los senderos más oscuros.

De tu mano, tan fría e inmortal.

Hoy mi cuerpo es liviano a dejado de sufrir.

 

 

Descanso para unos, dolor para otros.

De negro se visten los recuerdos.

Mientras las campanas repican el adiós.

 

 

Cierras mis ojos  al compas  de tu dulce canción.

Jamás entendida,  tan eterna y tan inerte.

Se arrodilla el mendigo como el rey.

 

 

 

Son las lapidas que rompen el alma en dos.

Ponen nombre, ponen fecha a la nostalgia.

Que se cubre de llanto amargo.

Y se niega a olvidar.......